Durante la práctica pudimos observar dos maneras muy distintas de llevar a cabo una clase sobre musculatura abdominal habiendo claras diferencias entre la sesión 1 y sesión 2. Así que expondremos estas diferencias llamando a la sesión más dura y con más distensión sesión 1 y a la sesión más relajada la llamaremos sesión 2. Debido a las dos maneras diferentes de impartir docencia que tuvo el profesor David, podemos ver cómo las acciones del docente pueden influir directamente en la satisfacción (o frustración) de las necesidades psicológicas básicas del alumnado: competencia, autonomía y relación.
Tabla
1: “Estilo de apoyo a la autonomía”.
Encontramos diferencias en las dos sesiones en
cuanto a conductas participativas. En la sesión 1 no las hay y, por lo tanto,
el alumno no se siente parte del ejercicio ni con confianza ni autonomía para
desarrollar su creatividad y reforzar su responsabilidad. El profesor fue
controlador y dio directrices todo el rato. Al contrario que en la sesión 2, sí
encontramos conductas participativas. Había mucha autonomía y el alumno se
sentía reforzado por el profesor (refuerzo positivo constantemente). Por ejemplo,
en esta sesión encontramos que el profesor preguntó qué
estiramientos se podían realizar. Con esta libertad los alumnos responden y se sienten
independientes y con capacidades suficientes. En la sesión 1 no hay posibilidad
de proponer estiramientos, se hacen los que dice David.
Seguimos en la misma tabla pero nos vamos al
apartado: “Conductas adaptativas”. Es
importante que el profesor se adapte a todos los alumnos, ya que en una clase
de educación física no todos son iguales o tienen las mismas aptitudes, y
nosotros como docentes debemos identificar las dificultades de cada alumno y
hacerlos sentir válidos. El máximo ejemplo lo encontramos a la hora de realizar
los ejercicios de CORE. En la sesión 1, el profesor obliga a los alumnos a
realizar 30 abdominales de cada ejercicio, sin opción a realizar menos ni a
adaptarse al nivel de cada uno. Sin embargo, en la 2 David nos da la
posibilidad de elegir entre 15 y 30 repeticiones, lo que da confianza al alumno
y le quita presión, creando un ambiente más distendido (ayudado por los constantes
mensajes de ánimo del docente). Si indagamos más, encontramos otro ejemplo,
esta vez en el calentamiento. En la sesión 1, el profesor nos obligaba a ir
todos al mismo ritmo en la carrera continua, lo cual es contraproducente puesto
que cada alumno puede correr a un ritmo y debemos detectar esto. En la 2, el
profesor daba libertad y animaba a los alumnos sin presionarlos, motivándolos a
mejorar y a esforzarse.
Tabla 2 : "Estilo estructurado”
En la sesión 1, todos los alumnos debían realizar el
mismo circuito con las mismas repeticiones, sin recibir explicaciones ni
adaptaciones. Este estilo autoritario no corresponde con un estilo
estructurado, y puede llegar a frustrar la sensación de competencia al no
adaptarse a las necesidades individuales ni ofrecer ayuda para mejorar.
En cambio, en la sesión 2, David adaptó los
ejercicios a los diferentes niveles del alumnado, permitiendo elegir entre
varios tipos de abdominales y distintas cantidades de repeticiones. Esto sí
refleja un estilo estructurado, ya que parte de las capacidades del grupo y
ajusta las tareas para que cada estudiante perciba su progreso. Al ofrecer
opciones y dar feedback, se fomenta la sensación de competencia: cada persona
puede avanzar a su propio ritmo y comprender cómo mejorar. Además, es
importante destacar que tanto la información sobre la musculatura abdominal
como la selección de ejercicios estaban adaptadas a un nivel universitario.
1. Conductas orientadoras
Las conductas orientadoras implican ofrecer apoyo
cuando es necesario, guiar con sentido, fomentar la autonomía y promover la
reflexión junto al alumnado. En la sesión 1, David no ofreció ni acompañamiento ni orientación
pues solo explicó como realizar los ejercicios y luego se quedó quieto
esperando a que terminaran por lo que no hubo una conducta orientada y
esto puede generar desmotivación y
sensación de abandono.
Por el contrario, en la sesión 2, el docente
acompañó activamente al grupo, ofreció libertad para decidir el orden de los
ejercicios y se mostró disponible para intervenir en caso de ser necesario.
Este tipo de actitud genera un entorno en el que los estudiantes pueden tomar
decisiones sin sentirse solos, lo que fortalece la autonomía. Además, estas
conductas favorecen un clima afectivo positivo, facilitando la conexión tanto
con el docente como entre compañeros.
2. Conductas clarificadoras
Durante la sesión 1, no se explicaron los objetivos
ni se justificaron los ejercicios. Incluso en la parte final de relajación, no
se ofreció ninguna explicación sobre el propósito de la actividad. Esta falta
de claridad dificulta la comprensión de la área y facilita la desconexión de lo
que se hace, lo que puede frustrar la sensación de competencia y limitar el
aprendizaje.
En la sesión 2, David explicó de forma clara los objetivos del trabajo abdominal, los beneficios de las posturas, y nos dio feedback constante sobre el desempeño de cada uno. Estas son conductas clarificadoras: ayudan al alumnado a entender el sentido de la actividad y a identificar su progreso, lo que fortalece la percepción de competencia. Además, David se mostró cercano y accesible, incluso bromeando con la postura del gato, lo que contribuyó a un ambiente más relajado y humano.
Tabla 3: "Estilo controlador”
● Sesión 1 (docente controlador).
Conductas
observadas:
- El
profesor tomaba todas las decisiones.
- No se permitía modificar ejercicios o proponer variantes
- El lenguaje corporal era rígido y con un tono autoritario.
- Se
corregía constantemente, sin ofrecer feedback positivo.
Conductas
relacionadas con la tabla:
- Conductas
dominantes y demandantes.
- Uso
de lenguaje controlador.
- Imponía
tareas sin permitir alternativas (frustración de la autonomía).
- No
fomentaba el vínculo con el alumnado (frustración de la relación).
- Te
hacía sentir incompetente si no se alcanzaba el objetivo (frustración de la
competencia).
Consecuencias
en el aprendizaje y disfrute:
- Baja
motivación intrínseca.
- Sentimientos
de presión.
- Menor
disfrute de la sesión y menor compromiso con el aprendizaje.
● Sesión 2 (docente más
motivacional y menos controlador) Conductas
observadas:
- El
profesor ofrecía opciones y adaptaciones según el nivel de cada alumno.
- Feedback
constructivo y reconocimiento de logros. - Ambiente
relajado y colaborativo.
Conductas
relacionadas con la tabla:
- Conductas
de apoyo a la autonomía, la competencia y la relación.
- Facilitaba
la participación del estudiante (satisfacción de la autonomía).
- Reforzaba
el progreso y reconocía los esfuerzos (satisfacción de la competencia).
- Fomentaba
el vínculo profesor-alumno (satisfacción de la relación).
Consecuencias
en el aprendizaje y disfrute:
- Mayor
motivación intrínseca.
- Participación
activa.
- Disfrute
y ambiente positivo en la sesión.
Tabla 4: "Estilo caótico o desestructurado”
En la primera sesión de acondicionamiento tras un
calentamiento guiado, todos debían realizar 30 repeticiones de las diferentes
postas que el docente propuso, y luego una serie de ejercicios que él iba
diciendo. Este estilo puede llegar a relacionarse con un estilo caótico ya que
no nos dio ninguna pauta a seguir más que el ejercicio a realizar.
Mientras que en la segunda sesión, el docente formó
parte tanto del calentamiento como de los ejercicios porque se dedicaba a dar
feedback de ellos. En esta sesión eran los mismos ejercicios pero el número de
repeticiones era menor y podían realizar distintas variaciones, además de que
el calentamiento y los ejercicios posteriores eran más dinámicos. Además en
esta sesión explicaba el beneficio de dichos ejercicios y como se debía ser su
correcta realización para no hacerse daño en ningún momento.
Conductas
de abandono
En la 1 sesión estas conductas se ven reflejadas
durante los ejercicios de abdominales, ya que una vez dicho el orden y el
número de repeticiones, el docente no dio ningún tipo de indicación ni refuerzo
a los alumnos.
En la sesión 2 estas conductas no están visibles, ya
que el docente estuvo implicado en la corrección de la postura o en dar
feedback a los alumnos respecto a la realización de dichos ejercicios. Y
también estuvo participando activamente en el calentamiento.
Conductas
a la espera
En la 1 sesión estas conductas se ven cuando
realizaban tanto los abdominales como las planchas, ya que dejo que los alumnos
se encargaran de hacer el número correcto de repeticiones y que cambiaran de
ejercicio al acabarlas.
En la sesión 2 estas conductas podrían verse reflejadas en el hecho de que el docente dejó que los alumnos hicieran el número correcto de repeticiones, pero la diferencia es que en esta le corregía si algo lo hacían mal. Dejándoles la autonomía necesaria para aprender, pero siendo guiados. Por tanto, no se dan conductas a la espera como tal.
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